Los franceses dijeron NO,
los holandeses dijeron NO,
los españoles dijeron lo que les decían en la tele
al igual que los ciudadanos de otros tantos Estados de la pretendida,
Europa.
El NO era el toque de atención sobre los peligros para los pueblos
de la Europa de los comerciantes,
los especuladores y los usureros,
que se revolvieron hasta conseguir el SI con una nueva propuesta
con menos requisitos.
Todos los días, desde los medios de comunicación
bombardean nuestras neuronas.
Lo moderno, lo último,
lo que tendrá resultados milagrosos,
es generar pobreza, desprotección, inseguridad, miseria.
Ellos tienen toda la culpa, dicen,
si están parados es porque no se han formado
y no son competitivos.
Si pierden sus viviendas por no poder pagar la hipoteca,
es porque hicieron mal los cálculos.
Si les quitan los subsidios
es porque con ellos no se esfuerzan en buscar.
Si sufren de pobreza, es normal,
siempre ha habido ricos y pobres,
nada nuevo.
Ganadores y perdedores, que dirían los norteamericanos,
Dios premia y castiga.
Ventajas de incriminar a las víctimas.
Se habla de lo que ocurre de los resultados de esta crisis
pero se oculta lo principal el método y el cuidado
que sus artífices han puesto en conseguir
LA GRAN ESTAFA,
vaciar la democracia, llenarse los bolsillos.
Amenazaron con el fin del mundo
si aparecían en público sus miserias
y los Estados cayeron en la trampa,
dieron nuestro dinero a los vampiros
que se fueron dejando cadáveres.
Viven los vampiros,
expira el Estado que los alimenta.
¿Qué votar en unas elecciones
si el electo no podrá defender
nuestros intereses?
Mandan los mercados, opacos, anónimos.
Que sean ellos los que se presenten,
no hagamos rituales huecos.
La verdad, por horrible que sea,
es que nos han convertido
en repúblicas bananeras, democracias formales, formalitas,
sin rechistar y sin participar.
Aún hemos de estar agradecidos,
sólo nos empobrecen.
Y perdón por vivir tanto
también tenemos la culpa
de que el sistema de pensiones
pueda tener problemas.
Ya se ocupan ellos de asustar.
Les está costando un buen dinero
sostener esta campaña indecente
para que sean los usureros
quienes decidan la limosna
que nos darán cuando no podamos trabajar.
En otros tiempos, las palabras,
conservaban mejor sus contenidos.
Quien traicionaba a su pueblo, era un traidor.
Quien robaba, era un ladrón,
Quien mentía, era un mentiroso.
Con frecuencia en este tiempo
traidores, ladrones y mentirosos
aparecen revestidos de autoridad.
¿Cómo no sentirse perdido y desolado?
Han ensuciado los valores que nos sostenían,
y además,
bajo apariencia de confrontación,
pactan tapar la calle para que no pase nadie más.
Todos clientelas cautivas de políticos inescrupulosos
que saben perfectamente que nos tiran a las fieras
de los especuladores para que nos devoren.
Si a este punto hemos llegado
siendo Europa,
siendo España,
Antes de que el sol engulla la tierra
tendremos que buscar
salir de la cueva del monstruo.
Nos va la vida en ello.
desde luego, que en otros tiempos, las palabras expresaban con más concreción de lo que se estaba hablando, y los LADRONES, TRAIDORES Y MENTIROSOS acababan en la cárcel!!!
ResponderEliminarAi xoxina, estoy derrotá! te pico mail. Me ha gustado mucho tu escrito de hoy.
ResponderEliminarmuak